

1920
Hoy se casa Violeta. El suyo fue un noviazgo de ensueño. Él de buena familia; ella, de reconocido abolengo. Ella, hermosa; él, brillante y seductor. Él, universitario de renombre; ella, diva de la ópera. Rosita entra, le entrega un sobre. Es de Raúl. Rosita abrocha los elegantes encajes blancos mientras ella lee el mensaje. Tiembla, tropieza, aprieta labios, párpados, puños. ¿Que no vuelva a cantar? ¿Jamás? ¿Ni para arrullar a sus hijos? Tira la carta con rabia. Rosita acom

Anne Luengas
28 sept 20251 Min. de lectura


Nocturno mar
Después de cierto tiempo escuchando el murmullo de las aguas: rumor arañando mis oídos; empieza a sangrar mi piel. Decido huir cuando no sé si estoy viva o muerta, porque supone cierta fiereza, cierto dolor unido desde el caracol del oído hasta el pecho, y huyo de la mancha que grita y arde para no hipnotizarme con su ritmo, para no hundirme demasiado en los recuerdos.

Ángeles Nava
31 ago 20251 Min. de lectura
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