Brisa silente
- Orlando Martínez Kernz

- 21 jun
- 1 min de lectura
Camino en un desierto estrecho
que corta dos campos verdes que vibran.
La apacible vereda,
inundada en soledad
se estira hasta el poniente.
Meridiano en donde se sumerge
la brasa que derrama su plasma
en el lienzo azul pálido
y lo pinta de purpura, amarillo y naranja.
Y a las nubes mustias
que cubren como ceniza
a la brasa encendida
el viento se las lleva
y despeja el resplandor del ocaso rojizo.
Los animales salen cautos de sus refugios,
regresan las aves a cantar sus melodías,
saltan peces tibios batiendo la esencia del
río donde fluyen imágenes infinitas.
La telaraña atrapa el zumbido de la vida,
siento la interconexión entre todas las cosas
y la presencia sin fronteras estremece mi alma.
Sé que expresamos nuestra existencia mutuamente
y al encontrar el silencio deleito su tacto,
hasta que el timbre en el bolsillo irrumpe el momento.

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