Textos
- Ángeles Nava

- 31 ago 2025
- 1 Min. de lectura
Actualizado: hace 5 días
Revisábamos los textos mientras encendíamos lámparas de colores. Nuestras manos hacían avanzar el tiempo y sin querer transmitíamos la presencia real de Dios aun en el artificio. Soltamos las letras al viento para distinguir los matices a través de cada mirada: el contraste se cumpliría como si se clasificara para cada uno, según su estado de ánimo en una sola raza o cultura. Todo era más nítido ya impreso y acrisolado: vivir en una identidad sin ser uno mismo, agrupar una conjunción de fuerzas mentales o identificarse con un modelo arquetípico, nos agrade o no, todos los colores forman la Luz Máxima.


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